Desarrollo de la Danza Oriental

La música y el baile seguían siendo una súplica para los dioses, pero en cambio nuevos dioses eran añadidos, los “dioses” de las cortes reales y las casas nobles. En estas tierras ancestrales el concepto de “harem” ya existía desde el principio. Algunas bailarinas favorecidas por monarcas y nobles eran llevadas a su harem. Algunas otras eran generosamente recompensadas y mandadas lejos. Desagradar a la realeza o a la nobleza mediante exhibiciones de mala calidad significaba el destierro. Hasta las mas preparadas en el entretenimiento eran algunas veces desterradas por razones atribuibles a sus dioses.

Como resultado de las amenazas sobre el destierro o peor la competencia era alta. Y donde hay competencia hay calidad. El entretenimiento bueno se convirtió en la ley de oro en las cortes y en los hogares adinerados, especialmente cuando los visitantes dignos llegaban. Naturalmente al hombre fuera de estos hogares no les era permitido la entrada, así que las bailarinas salían a entretener.

Las bailarinas que eran desterradas de las cortes iban naturalmente hacía la gente. Y elementos más sofisticados eran introducidos al baile de las calles y de las tabernas de la ciudad. Cada ciudad, pueblo y campamentos nómadas tenían sus bailarinas. Muchas de estas bailarinas nacieron en familias quienes las educaron para convertirse en bailarinas que se presentaran en festividades, celebraciones y en lugares públicos de entretenimiento. Y sin duda siendo bien instruidas en el arte de la seducción y del amor, esta actitud se reflejaba en algunos de sus movimientos dancísticos.

Pero aparte de los artistas profesionales, la gente se entretenía a si misma. Su música y bailes eran prácticos, reflejando el humor y el carácter de su entorno y sirviendo como un alivio de sus labores. Hoy en día esa idea es particularmente atractiva, mientras que el “dejar ir” se está haciendo cada vez más difícil.

A lo largo de varios años al ir y venir de la cultura mesopotámica y egipcia adoptaron gente e imperios: Babilonios, asirios, hebreos, fenicios, persas, griegos, indios, romanos. Cada uno enriquecía la música y el baile, agregándole algo de su propio espíritu. Entre los emiratos aislados y las tribus desérticas de Arabia, habían importantes comerciantes. Bailarinas y músicos acompañaban sus caravanas. Viajando alrededor, estaban en una posición para dar y recibir ideas. Los árabes habían expresado su propia forma de vida a través de la poesía y la música ya que no estaban tan involucrados con la religión como con la naturaleza misma. Instintivamente ellos tomaron la danza sensual y el amor de ser mostrados en cada movimiento.

Pero la naturaleza de la evolución implica interrupción, y esa interrupción tomó lugar cuando Egipto y Siria estuvieron bajo el dominio del Imperio Bizantino y el Cristianismo se volvió la religión del Imperio. La sensualidad fue desalentada y la música fue dirigida hacia la solemnidad religiosa. Algunas de las bailarinas de los hogares mas devotos quien antes habían sido artistas de gran prestigio, se les comunicó empacar sus velos y retirarse. La primera señal de estigma en contra de las bailarinas ya había aparecido. Ellas se tornaron en mujeres abandonadas y se unieron a las bailarinas de calle. La parte irónica de esto fue, cuando los artistas mas finos entraron a las calles, se les dio en realidad a las personas las mismas alegrías que les habían sido negadas.

Después en Arabia, en el siglo VII D.C., Mohammed unió a los Árabes bajo la religión Islámica. Los primeros Califas que le sucedieron condenaron toda la música y la danza. Estos eran placeres prohibidos asociados al paganismo. Pero lo más importante de todo, los primeros Califas temían que perderían sus objetivos si permitían “las viejas costumbres”.

Sin embargo, el ciclo se repite inexorablemente. Prohibida o no, la música y la danza estaban muy bien arraigadas a la sangre del pueblo para ser abandonadas. En el nacimiento, el sonido de las panderetas y el canto escoltaban la vida al mundo. En la muerte, gemidos y panderetas acompañaban el llanto de los dolientes. Las tabernas eran famosas por el canto y las bailarinas. Los artistas profesionales actuaban en los jardines de los hogares en las bodas, circuncisiones y celebraciones, y especialmente en la más alta privacidad de la clase alta. El Islam no pudo romper el hechizo de la música, el canto y el baile.

Como el Islam iba expandiendo su Imperio Árabe incluyendo Persia, Mesopotamia, Armenia, Siria, Palestina, Egipto, Norte de África, y más tarde Afganistán, Pakistán y España fue más difícil tener control. Pero los Califas estaban más preocupados por obtener más imperio que religión, apoyaron las artes las cuales comenzaron a prosperar bajo el patrocinio de la clase alta y las cortes Árabes. Los establecimientos musicales y los centros de aprendizaje fueron establecidos. Aquí, los artistas podían trabajar juntos.

En este tiempo, nuevos instrumentos musicales y nuevas teorías y técnicas de la música comenzaron a surgir de Persia, Siria y otros lugares. Esto tuvo un efecto profundo en la vida musical árabe. Al fusionar lo viejo con lo nuevo , los árabes comenzaron a crear formas intrincadas de lo suyo propio y la música se volvió más compleja y más involucrada entre sí.

En el sigo VIII, los árabes movieron su centro cultural…sus adornos, pulseras a Bagdad. Aquí, deslumbrados por el esplendor de las costumbres de Persia, los Califas construyeron palacios magníficos, y gobernaron su imperio en un lujo Oriental. Las cortes y los hogares de la gente adinerada se llenaron con artistas y los más finos interpretes tomaron niveles de gran honor y prestigio.

A mediados del sigo IX se estableció la Escuela Clásica de Música Árabe. Tratados sobre los modos de los dedos, patrones de melodía y modos rítmicos fueron escritos así como también libros de canto y baile. Ahora la música se formalizó y se fortaleció con ideas antiguas basadas en principios cósmicos y compuesta para producir diferentes respuestas emocionales de los sentidos. Por lo tanto, un tipo de música fue usada para desaparecer la depresión…otra para disminuir el dolor, otra para comprobar la pasión ó incrementarla y otra para relajar y disipar el miedo. Algunas selecciones se usaban en más de una pieza musical para formar toda una composición creada con diferentes estados de ánimo.

Naturalmente, los movimientos dancísticos siguieron las formas y expresiones de la música. A través de esto, la Danza Oriental asumió una identidad y se distinguió a si misma de otras danzas que incluían sensualidad. Los artistas a través del Islam se apegaron a esta forma e interpusieron su propia música y estilos de danza. Como siempre, la gente imitó lo que vio.

A esta altura, la corrupción y los excesos estaban comenzando a destruir el imperio. Los Califas aun conservaban las cortes elaboradas en Bagdad pero no se comparaban con las anteriores. La grandeza de la música y el baile se cambiaban a las cortes de Egipto, Siria, Persia y España Andaluz. Una y otra vez se repetía el ciclo, abarcando una esfera cada vez más grande. Los turcos, al mismo tiempo, habían adoptado la religión Islámica. Ya amaban la música y la danza, y sus inclinaciones islámicas significaban que ellos estaban dispuestos a aceptar su pasado como los Árabes, Persas, y más.

A la vez que los Turcos Otomanos conquistaron Constantinopla no les tomó mucho tiempo a todos acostumbrarse a las maneras opulentas del Medio Oriente. Volvieron a ganar muchos de los territorios que el Imperio Árabe había perdido y ganado, como un premio, los Balcanes.

El Imperio Otomano alcanzó su máximo esplendor en el siglo XVI. Ahora los sultanes, emires y bajás reunieron a los mejores músicos y bailarines de todo el imperio a sus hogares.

Sus harems sobrepasaron a los de antes. Se dice que tenían de esclavas granjas especiales donde “cosechaban hermosas mujeres”. Estas mujeres fueron enseñadas todas las buenas maneras para deleitar a los hombres. En los harems cada mujer tenía un cierto status social, deberes y responsabilidades. Algunas eran esclavas para trabajar. Otras eran seleccionadas para engendrar. Otras entretenían con música, danza y canto. La Danza Oriental era naturalmente la más agradable.

Esta forma de vida puede parecer cruel, pero se pueden hacer comparaciones con respecto a esa vida, sin mucha imaginación, con la vida de muchas mujeres norteamericanas. Estas mujeres eran completamente cuidadas siempre y cuando ellas quisieran. Dentro de los harems se dividían varias diversiones para ocupar su tiempo libre. Entre otras cosas, ellas bailaban por entretenimiento, ejercicio físico, y su ser emocional.

Eventualmente la opulencia y el consumo excesivo destruyeron a los Otomanos como lo hicieron a los Árabes. Por el siglo XVII, la decadencia ya había comenzado. Demasiado poder se puso en manos de muy poca gente. La corrupción, el libertinaje, la incompetencia y la mala administración abundaron. El Imperio mal gobernó a lo largo de otros 300 años, hasta que finalmente llegó a su fin a principios del siglo XX.

Pero la opulencia, indulgencia, y lucha no pueden destruir la naturaleza de la gente. Los movimientos del baile Oriental reflejaban el pasado, sus amores, y su modo de vida. En Medio Oriente se había convertido una tradición arraigada.

El Belly Dance en el sentido clásico, es una danza excepcionalmente bella y altamente artística con una profunda historia y tradición.

MORCA, Maria. Maria Morca's Bellydance. Anthony Perris and Associates, Inc, Lois Darroch, Canada, 1975.